
Antonio Puerta vivirá toda la vida en nuestro corazones sevillistas. Por muchas cosas, la mayoría de ellas alegres, como el gol que nos cambió la vida, y otras muy tristes (las cuales prefiero ni nombrar).
Pero Antonio, nos ha dejado un legado maravilloso. La unión de la Sevilla futbolera. Una ciudad que ha estado 100 años dividida y que consiguió unir con su desgracia. Espero que el Espíritu Puerta no desaparezca nunca de nuestros corazones y esta unión que él provocó no vuelve a quebrarse. Ese es mi deseo.
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