domingo, 21 de marzo de 2010

Con el domingo, empeora la situación.

Y empeora en dos frentes. Por un lado, los rivales directos que jugaban hoy han ganado sus partidos, con lo que el Valencia ya nos saca seis puntos más el gol-average y el Mallorca ya nos supera en dos puntos, aunque con éstos, lo tenemos a favor. Y por otro porque las lesiones vuelven a dejar más que mermada a la plantilla, justo cuando la liga vuelve sólo tres días después de la última derrota. El partido contra Xerez es vital. Debemos ganar sí o sí. Da igual el juego, como se consiga, todo da igual. Hay que volver a sumar de tres en tres. Espero que todos los que vayamos el martes por la noche al Ramón Sánchez-Pizjuán comprendamos eso y lo demos todo. Once partidos más la final, es lo que nos queda para acabar la temporada. Once partidos son 33 puntos, por lo que ni siquiera el Valencia puede estar tranquilo. Pero para que seamos capaces de hacer siete puntos más que el Valencia de aquí a final de temporada, o al menos, dos más que el Mallorca, hace falta ganar y ganar y volver a ganar. Vamos a olvidarnos de todo lo demás, vamos, simplemente a ganar. Odio el resultadismo, pero no queda otra. Vamos a hacer lo posible para estar entre los cuatro primeros al final de temporada (si es el tercero mejor) y vamos a ir a donde se juegue la final a darlo todo para llevar otro título a nuestras vitrinas. Y luego, luego ya veremos. Luego habrá tiempo de valorar a cada jugador, al entrenador, y por qué no, al director deportivo. Luego ya habrá tiempo de pedir explicaciones y de exigir responsabilidades. Ahora, unámonos para que seamos capaces de revertir lo que parece muerte lenta. La primera parada, el Sánchez-Pizjuán, contra el Xerez, el equipo hermano al que como un Abel cualquiera, tendremos que golpear hasta matar (futbolísticamente hablando, que nadie se moleste). Sevilla, martes 23, diez de la noche. Todos a por el Xerez.

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