jueves, 1 de diciembre de 2016

Costernación

Hacía mucho que no escribía. Hacía ya algunas semanas que deseaba volver. Me gusta como está el Sevilla, me gusta y quería volver a ponerme delante del teclado.
Lo hago sin embargo porque necesito escribir sobre la tragedia del equipo brasileño.
Qué hija de puta es la vida. No puedo comprender porqué pasan estas cosas.
Entre ese momento de extasis en el que su partido, Danilo creo, para ese penalti que los metes en la final hasta el momento en el que se sesga sus vidas para siempre, sólo hay unos días de felicidad máxima.
Como puede cambiar todo por un gesto, por una acción. Esa acción que los lleva a la muerte a ellos, a los directivos, periodistas, etc., fue celebrada por la mayoría como lo mejor que les había pasado en su vida.
Qué pena Dios mío, qué pena.
¿Os imagináis aquel avión que llevó al Sevilla a Eindhoven, se los hubiera llevado para siempre?.
Fútbolistas, técnicos, directivos, periodistas, tripulación. Padres, hijos, esposas, hermanos, amigos, aficionados. Cuánto dolor.
Estas cosas nunca deberían pasar.